miércoles, 23 de julio de 2008

Ávila, un reducto de paz


Aprovechando unos días de vacaciones por Madrid, un día lo dedicamos en visitar la ciudad de Ávila. Se encuentra a hora y media mínimo desde Madrid por carretera (15 minutos en AVE), en un recorrido agrestre en que a mitad de camino se puede observar el monumental Valle de los Caídos. Ya sabíamos que la ciudad de Ávila se caracterizaba por sus murallas pero no sabíamos mucho más; personalmente pensaba que la ciudad podía tener una cierta semejanza con Toledo. Pues bien, no era así.

La sensación general es la de encontrarnos en un gran pueblo, no en una ciudad. Abundan las casas y no los edificios, hay pocos comercios, el silencio y tranquilidad se palpa, los ancianos en los numerosos parques con sus boinas ofrecen un retrato de un gran pueblo, muy del estilo de los que tenemos en la Costa Brava (Palafrugell por poner un ejemplo). Desde luego lo más recomendable es la visita a las murallas, pasear por todas las torres y observar tanto la ciudad amurallada como sus exteriores. El recorrido es de kilómetro y medio aproximadamente, a lo que se tiene que sumar la subida y bajada de escaleras en cada torre.

Una basílica y la catedral complementan una visita muy interesante a nivel cultural, pero sobretodo una visita relajante.